Novena Etapa: Una largada espectacular en Copiapó
En lo que va del Dakar en territorio chileno, la competencia tiene a todos acostumbrados a finales o salidas de etapa espectaculares. Por ejemplo, los arribos a Iquique y Copiapó, con increíbles descensos sobre la arena. Hoy, la novena prueba especial cronometrada no sólo fue atractiva, sino que también fue una novedad: las motos y cuatriciclos partieron en grupos de veinte a la vez, algo que no ocurría desde hace siete años.
Por cuestiones climáticas (según lo informado por la organización), la prueba especial comenzó a las 11 con las motos de punta. Bajo el atento control de Etienne Lavigne, el director de la prueba, los competidores fueron agrupados en filas de 20 en un espacio amplio sobre la tierra, de unos 35 metros de ancho. Uno a uno fueron llegando. Primero, los candidatos, entre ellos el chileno Francisco “Chaleco” López y el francés Cyril Despres, a quienes se los vio muy concentrados. También -unos metros más atrás- los hermanos Marcos y Alejandro Patronelli, sentados en sus cuatri Yamaha y charlando con colegas chilenos.
El primer obstáculo no era sencillo. Tras los primeros 200 metros, el camino se volvía angosto y comenzaba una extensa trepada a una montaña sobre un piso arenoso, con muy pocas zonas de piedra. Tras un fuerte estruendo, producto de la aceleración de veinte motos a la vez, salió hacia allí el primer grupo. En unos pocos segundos ya estaban en la parte alta y, luego, desaparecieron bajo la línea que “separaba” el celeste profundo del cielo con la claridad de la arena.
Entre los helicópteros que iban y venían (había de la televisión y otros con fotógrafos de las agencias de noticias y revistas internacionales), uno a uno fueron saliendo los grupos de pilotos, dejando a su paso una nube de polvo. Luego, tras una pausa, fue el turno de los autos. El primero en arrancar fue el ex campeón Stephane Peterhansel con su BMW. Luego, llegó el turno de la armada azul alemana, de los Hummer y de los impresionantes camiones Kamaz rusos.
Justamente, gran parte del espectáculo lo dieron los camiones más veloces y potentes. El público no dejaba de ver con asombro cómo esas moles, con las ruedas con poca presión para afrontar mejor la arena, trepaban sin pausa la montaña, a los saltos pero sin mayores contratiempos, casi como si se tratara de un paseo por alguna calle de tierra de un liso, horizontal, pueblo pampeano.
Sin embargo, otros no la tuvieron tan fácil. Los camiones más grandes y algunas camionetas castigadas por el propio rigor del Dakar tuvieron que dejarse caer y buscar una ruta mejor a la elegida en primera instancia. Tras mucho esfuerzo, con humo negro saliendo de los escapes, lograron pasar ese primer gran escollo en el “recortado” camino a La Serena.
Desde esa ciudad, uno de los destinos de playa más importantes de Chile, los que completen el día deberán partir para enfrentar la etapa 10. Serán 586 kilómetros hasta el vivac instalado en las afueras de Santiago, con 238 Km cronometrados.
Fuente: Clarin.com
Fotos: LaTercera.com


