Dakar 2012: Los malos de la película

El Dakar, como toda competición deportiva, cuenta con un reglamento estricto, propio de esta carrera fuera de categoría, puesto que no pertenece a un mundial. De ahí que se deje un mayor margen a los corredores, principalmente en la concepción de sus vehículos. Sin embargo, los participantes deben respetar el reglamento. Y para garantizar que así sea, los “comisarios” miran todo con lupa.

Son 23 en total, 15 para coches y 8 para motos, todos están federados, pero son voluntarios, con el fin de garantizar su independencia e imparcialidad frente a la organización. Son los “comisarios”, término amplio que sirve para designar a los que tienen que “juzgar”, 24 horas al día, el comportamiento de los corredores en el Dakar, a través de un sistema bien rodado y que funciona eficazmente, garantizando el mismo trato a todos.

“Podemos presentarnos a través de tres entidades”, explica Marc Ducrocq, el director de la carrera de motos. “Primero está el colegio de comisarios, o tribunal para las motos, compuesto por tres personas. Conforma el nivel más alto de la pirámide, el “tribunal”, que con distancia y conocimientos expertos, decide sobre los litigios y las reclamaciones y luego toma una decisión que aplicará la dirección de la carrera. Se asemeja al poder legislativo.

La dirección de la carrera es responsable ante todo de la seguridad y de los aspectos deportivos, durante la jornada de carrera. Por lo tanto, en ocasiones tiene que tomar decisiones por su cuenta, en caso de problemas graves, pero se puede siempre reclamar ante el colegio, cuando se regresa al vivac. Se asemeja al poder ejecutivo.

Por último, están los “técnicos” que verifican la conformidad técnica de los vehículos en cada salida y por la tarde. Es un sistema fácil, pero que rápidamente puede verse sobrecargado por el gran número de corredores, por lo que no todas las reclamaciones se derivan al “tribunal”. En un 99% de los casos la dirección de la carrera aplica directamente la sanción prevista por el reglamento. Solo los casos más litigiosos terminan ante el colegio, cuando hay conflicto entre dos puntos del reglamento”.

Para tomar una decisión lo más justa posible, los comisarios deben conocer las circunstancias exactas de la infracción del reglamento, lo que no resulta nada fácil en un recorrido de miles de kilómetros. “Es imposible supervisar todo”, reconoce Jean-Pierre Ipuy, presidente del tribunal motos.

“Otorgamos gran importancia a la palabra de los corredores, a su buena fe. Por lo tanto, nos mostramos muy severos cuando se constata una mentira o un fraude patente. Para verificar las declaraciones, además de los habituales cartones de registro de tiempos, contamos con medios eficaces de indagación: las herramientas de seguridad”.

“Esas herramientas son el Iritrack y el GPS, que nos aportan pruebas y velocidades muy precisas, pero también pueden poner de relieve comportamientos en pista que disten mucho de la declaración realizada por el corredor. Además, están las imágenes de las cámaras de televisión, que, de acuerdo con el reglamento, están a nuestra disposición. Todos estos medios y las declaraciones de las diferentes partes, nos permiten tomar una decisión lo más justa posible”, detalla Ipuy.

“Por supuesto, para todos los corredores, somos los ‘malos de la película’, puesto que solo nos ven cuando corren el riesgo de sufrir una sanción. Eso explica que en la mayoría de los casos, muestren una actitud más bien de arrepentimiento ante nosotros”, concluye Josep Besoli, presidente del colegio coches.

“Sin embargo, ignoran que, a menudo, hacemos todo lo posible para que puedan permanecer en la carrera, sobre todo los amateurs. Pero las normas son las mismas para todos. Contrariamente a lo que la mayoría de la gente y los amateurs piensan, aunque la importancia del equipo tiene una incidencia en las decisiones, es un factor que juega más bien en su contra. Los grandes equipos son profesionales y conocen el reglamento tan bien como nosotros. Así que no se puede excusar ninguna violación de la ley”, explica Besoli.

“En el caso de un amateur, que está haciendo realidad su sueño y disputa la prueba de su vida, sufriendo todos los días, somos claramente algo más benévolos. Sin ser permisivos, vamos a hacer todo lo posible para que pueda permanecer en la carrera, aprovechando cualquier posibilidad mínima que nos ofrezca el reglamento, que no domina el amateur. Y muy a menudo son los más sorprendidos, cuando les comunicamos que no han quedado excluidos…”, señala.

Fuente: corsaonline.com.ar

Bookmark and Share

This work, unless otherwise expressly stated, is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

Facebook comments:

No comments yet.

Deja un Comentario