Dakar 2012: Tiziano Siviero, la cabeza pensante de la ruta

Entre los capítulos de hazañas del Dakar, edición tras edición, encontramos en un lugar destacado el relativo a las modificaciones del recorrido. El rally, sometido a los caprichos del tiempo, es de todo menos un recorrido diseñado en una única sentada. En el gran autobús reconvertido en centro neurálgico de la carrera, un hombre hace de cabeza pensante de los recorridos. Delante de su ordenador, Tiziano Siviero, el que fuera copiloto de Miki Biasion y bicampeón del mundo de rallies en 1988-1989, lleva la voz cantante en lo que a recorrido y modificaciones se refiere. “Cuando proponemos, por ejemplo, 2.500 km de carrera en Chile, en realidad hemos recopilado y almacenado 10.000 kilómetros de datos, carreteras, particularidades del terreno así como pasos y tramos alternativos en caso de que tuviéramos que implantar cambios.”

Esta base de datos, sin duda única, se alimenta todo el año durante los reconocimientos, convirtiéndose en un gran instrumento en caso de que se reciban alertas. “Reúno todos los elementos del recorrido y los analizo. Eso me permite proponer en seguida dos o tres soluciones a nivel de recorridos alternativos.” La alerta puede venir de distintas fuentes: las previsiones meteorológicas, las autoridades del país y también los enviados de la organización destinados sobre el terreno, que pueden alertar sobre la presencia de una crecida, un desprendimiento, etc. Sin embargo, gran parte del tiempo la información procede de los equipos de apertura de ASO. Tres miniconvoys compuestos cada uno de dos coches y un camión que recorren la ruta prevista por delante de la caravana.

Mini Convoy de reconocimiento de ruta pre carrera

Mini Convoy de reconocimiento de ruta pre carrera

“Este dispositivo de alerta es eficaz a la hora de detectar problemas a medio plazo, es decir, a dos o tres etapas vista”, relata quien ha participado en el rally raid en compañía, entre otros, de Ari Vatanen. “Luego están los casos de urgencias inmediatas, como ocurrió en el paso de la Cordillera, que desembocó en la anulación de la sexta etapa. En ese caso hubo un problema de seguridad vial y las decisiones tomadas afectaron al conjunto de vehículos del Dakar. Tuvimos que decidirnos en una hora. Ha sido, desde 2009, el mayor problema al que nos hemos enfrentado. En general, tomamos la solución más sencilla, si bien el elemento determinante es siempre la seguridad. Es David Castera quien decide, basándose en las propuestas que le planteo. En cuanto al cambio de recorrido de la etapa 9, lo pudimos gestionar con relativa facilidad puesto que ya nos habían avisado de la crecida del río Loa con 2 días de antelación. ¡Lo que no habíamos previsto es que afectara al puente por el que debía pasar la carrera y la caravana! Así que decidimos alargar la segunda parte del recorrido para buscar otro puente, uno que se utilizó hasta hace 15 años y que siguen empleando los vehículos pesados de las minas. Eso nos dio confianza en la validez de la opción. Decidido esto el siguiente paso fue modificar las páginas pertinentes del libro de ruta. En esta etapa, esto representó no menos de cinco horas de trabajo y otras diez aproximadamente para reimplantar el operativo de la carrera: fuerzas del orden, punto de avituallamiento, etc. En cuanto al recorte de la etapa 5 con llegada a Fiambalá, fue todavía más sencillo: ¡modificamos cuatro planos en el libro de ruta!”.

Tres intervenciones y tres situaciones totalmente diferentes en nueve etapas: el Dakar es sinónimo, ante todo, de capacidad de adaptación. De cara a Perú, tercer país de acogida, Tiziano Siviero y los equipos de ASO han barrido 15.000 kilómetros en reconocimientos para poder delimitar un trazado deportivo de 2.000 kilómetros. Veremos qué nos deparan…

Fuente: Dakar.com
Foto: Dakar.com | Rallyglobal.com

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