Dakar 2012: Las anécdotas del “Capitán Dakar”, el chileno que marcha último en motos
Andrés Carevic le ha pasado de todo. Desde ganarse la simpatía de Etienne Lavigne a dormir en el desierto y quemar la moto. “Mi interés no es competir, sino ser un buen capitán del Ejército”, dice.
A Andrés Carevic ya casi no le queda moto, pero sí una fuerza sicológica que ha sorprendido a Etienne Lavigne. El capitán del Ejército se ganó su simpatía en la largada simbólica del Dakar en Mar del Plata, cuando subió a la rampa de presentación con un sombrero militar al estilo francés. Y Como el director de ASO también fue uniformado, desde entonces, cada vez que se topa con el chileno, lo saluda con un marcial “buenos días, capitán”.
La relación tiene una historia de antología, cuenta un cercano al piloto. Desde el aire, Lavigne observó que el chileno iba muy rezagado, aterrizó el helicóptero y quiso obligarlo a abandonar la carrera. La respuesta fue un no rotundo. “¡Súbase al helicóptero, le digo!”, dijo el francés después de varios intentos de ejercer su autoridad. Pero no hubo caso. “Déjeme tranquilo”, dijo Carevic y siguió adelante. “Usted está loco”, se conformó el timonel del rally.
En su equipo, el San Lorenzo, cuentan otra anécdota con Lavigne. Misma escena: el francés se baja del helicóptero con una botella de agua y con tono imperativo se dirigió al capitán. “Tome agua”. “No quiero”. “Que se la tome”• “No tengo sed”. El hombre fuerte de ASO se acercó y le tira el agua en la espalda, por debajo de la chaqueta. “No sé para qué lo hizo, si yo tengo mi camelback”, relató con gracia a su gente.
PERDIDO EN EL DESIERTO
“Hay que tener la cabeza fuerte y el corazón grande. Amor por lo que haces, por terminar un objetivo. En el Dakar no hay que ser un gran piloto, puede venir el maestro de las motos pero si no tiene fuerza mental, no lo termina”, asegura el militar que estuvo más de 20 horas en el desierto antes de terminar la séptima etapa de la competencia.
“Cuando partimos tuve un problema con el carburador y tuve que sacarlo. Cuando llegó la noche decidí dormir en el desierto. En la mañana (ayer) partí bien porque estaba la arena apretada y pude ir más rápido, pero se me incendió la moto porque quedó mal conectado algo del estanque de bencina, así que tuve que eliminar uno”, cuenta.
Carevic se desplomó con asiduidad en la arena, pero se levantó siempre. “Cuando te caes más de 60 ó 70 veces y estás cansado, cuando quedan ocho horas de carrera y piensas que no vas a llegar, la lucha es con uno mismo. Mi misión es ser un buen capitán del Ejército, no un buen piloto. No ando pensando en Marc Coma”, sostiene Carevic.
Para pasar la noche en el desierto, el “Capitán Dakar” fue un buen soldado: hizo un hoyo en la arena y se puso a dormir. En eso, llegó un equipo francés rezagado y le ofrecieron pollo. Comió y siguió descansando. Ayer, a duras penas, cumplió con llegar a la meta y hoy largó en el último lugar. Es también el piloto que cierra la clasificación general a seis horas del puntero. “Voy con ls guillotina para el que se le ocurra pasarme”, dice.
Fuente: latercera.com
Por: Rodrigo Luengo M





