Llevan meses ingeniándoselas para encontrar auspicios y armar equipos competitivos. Pero a días de iniciar la aventura en la que han invertido tiempo y plata, aseguran que todo vale la pena con tal de cruzar la meta.
Cuentan los chilenos que van a competir en el Dakar 2010 que en los últimos cuatro meses casi no han estado en sus empresas o trabajos.
A tanto ha llegado su dedicación que algunos, incluso, congelaron proyectos para buscar auspicios, preparar autos, motos y camiones y entrenar bajo estrictas rutinas.
Pero a estas alturas ya tienen casi todo listo.
Entre el 26 y el 27 de diciembre partirán por tierra a Buenos Aires, donde está la largada de la carrera, y el 1 de enero, los casi 30 chilenos inscritos se la jugarán por llegar al final de la carrera y, ojalá, tener una buena posición.
Para los que se están repitiendo el plato -los hermanos Felipe y Jaime Prohens, en moto; Javier Campillay y Jorge Latrach, en auto-, las expectativas son más altas. Ya tienen experiencia y saben lo importante que es tener una buena logística y contar con el apoyo suficiente. Mientras Campillay y Latrach optaron por equipos de apoyo propios, los Prohens contrataron a una empresa europea que por $7,5 millones les presta asistencia mecánica durante la carrera y lleva sus pertenencias y repuestos de un punto a otro. Con eso esperan competir en mejores condiciones contra equipos internacionales como Volkswagen o BMW, que llegan tan “aperados”, que incluso cambian los neumáticos en todas las etapas, sin importar si están en buen o mal estado.
Recursos escasos
Para lograr llegar bien preparados, todos han tenido que buscar financiamiento. Un desafío que no sólo tienen los pilotos nacionales, ya que según cuenta Jaime Prohens, salvo algunas excepciones, todos deben ingeniárselas para llegar a competir. Cuenta que el mejor piloto brasileño de motos y el que obtuvo el mejor puesto de su país en la versión anterior del Dakar, no vendrá este año porque no logró financiar su participación.
Para no correr la misma suerte, Jaime y Felipe aunaron esfuerzos y se “vendieron” como un paquete. Fue así como lograron la ayuda del gobierno regional de Atacama o de instituciones como Inacap, para financiar su proyecto.
Sin embargo, no todos han logrado conseguir los fondos suficientes para cubrir los gastos. Fernando León, por ejemplo, los sigue buscando para los costos de la bencina.
“Las empresas no conocen el Dakar”, es lo que dicen.
Y aseguran que los buenos contactos, el gusto “tuerca” de los gerentes o llegar a las “ligas mayores” son las únicas opciones de lograr apoyo empresarial. Los competidores afirman que suele no tenerse en cuenta el enorme retorno que puede tener una decisión de marketing de este tipo.
Sin embargo, las cosas podrían cambiar si las compañías empiezan a utilizar la ley de donaciones deportivas. Por ejemplo, Gasco lo está haciendo, y si logra que Chiledeportes les dé la autorización y que el SII la valide, la inversión de US$ 450 mil que han hecho por los dos autos a gas que tendrán en competencia se reduciría, según algunos, incluso a la mitad.
Critican que la carrera no pase por Santiago
La inversión de US$ 6 millones que hizo este año el Estado en la carrera aseguran se recuperará con creces. Según cuenta Jaime Prohens, sólo el paso del Dakar por Copiapó hace un año dejó US$ 3 millones.
Es por esto que algunos no pueden entender por qué en Chile no quisieron que una etapa pasara por Santiago. “En Buenos Aires se larga desde el Obelisco. Este es un evento que ven más de 200 millones de personas. París, Lisboa y Barcelona pagaron millones por meter la carrera a las ciudades, y aquí no quisieron”, explica Luis Miguel Carmona, quien asegura que ésta es una excelente oportunidad para mostrar el país.
Costo de la carrera: desde $40 millones
Por la inscripción, cada uno de los corredores, sin importar si participan como equipo, debe desembolsar unos $10 millones en el caso de las motos y $16 millones en el caso de los autos. A este costo hay que sumar la compra y el acondicionamiento de los vehículos, el apoyo logístico, los repuestos y la bencina.
Sólo para hacerse una idea, a cada uno de los hermanos Prohens la carrera le cuesta $40 millones. Y para un auto este monto puede llegar a los $100 millones fácilmente.
Recaudar esos recursos depende, exclusivamente, del propio bolsillo y de conseguir auspicios con marcas nacionales y extranjeras.
Mientras Javier Campillay logró el apoyo de Ford en Estados Unidos, José Melo y Luis Miguel Carmona están respaldados completamente por Gasco, que pondrá en competencia dos autos a gas que buscan llegar a la meta para demostrar las ventajas de este combustible.
Fernando León
Piloto auto
Team León
Dueño de Constructora León Hnos.
Juan Pablo Latrach
Navegante
Latrach Racing
Estudiante de ingeniería civil en la U. de los Andes
Jaime Prohens
Piloto de moto
Socio de Exportadora Jaime Prohens
Felipe Prohens
Piloto de moto
Socio de Exportadora Jaime Prohens
Luis Miguel Carmona
Navegante
Team Gasco/Gazel
Socio de Cincos S.A.
Jorge Latrach
Piloto auto
Latrach Racing
Socio de la empresa de transportes y turismo Sotrul
Javier Campillay
Piloto Tamarugal XC Rally Team
Socio de Transportes Tamarugal
José Miguel Melo
Navegante
Team Gasco /Gazel
Subgerente de desarrollo de Gasco
Fuente: El Mercurio.com | Bernardita Serrano Bascuñán